Para cualquier que esté en la industria del software Silicon Valley es el equivalente a La Meca, un lugar casi espiritual que se ha de visitar al menos una vez en la vida. Por ello, hace unos meses Victor y yo decidimos comprar unos billetes a San Francisco y aventurarnos a estar allí durante un mes.##Preparativos del viaje

Silicon Valley (o Bay Area) es una zona bastante grande compuesta por múltiples ciudades (San Francisco, San Jose, Palo Alto, Mountain View, etc.), así que lo primero era decidir en que ciudad nos queríamos alojar. Tras algo de research y unas cuantas visitas a Hacker News nos decidimos por San Francisco, ya que es donde hay mayor actividad en cuanto a startups se refiere.

Comprando con antelación conseguimos unos buenos billetes de avión por 430 € (por persona ida y vuelta). Ya solo necesitábamos alojamiento, para ello utilizamos Airbnb, donde descubrimos 20mission, un antiguo hotel que está siendo reformado y convertido en "hacker hostel" y espacio de co-working . El alquiler de la habitación doble durante el mes completo fueron $1400 (en total) y la reserva la realizamos por Airbnb pese a que contactamos por email directamente con 20mission, de este modo nos quedábamos más seguros en caso de que algo pudiera ir mal.

El viaje

Partimos de Madrid con rumbo a Philadelphia donde hicimos escala para finalmente volar a San Francisco. En total 17 horas de viaje . El primer vuelo fue bastante llevadero, con comida y cena gratuita y televisores individuales con un montón de películas y series. El segundo en cambio se hizo mucho más pesado, estábamos ya bastante cansados y el vuelo duraba casi tanto como el primero. Para hacerlo más llevadero nos entretuvimos un rato "hackeando" el WiFi del avión, (si, en muchos vuelos internos en USA hay WiFi), es sorprendete lo fácil que es acceder a muchas redes WiFi de pago con tan solo un cambio de MAC e IP :). Por cierto, lo de estar volando a miles de metros de altura y estar navegando por Internet al mismo tiempo es una sensación realmente curiosa.

Llegada a San Francisco

Aterrizamos en San Francisco International Airport, recogimos nuestras maletas y comprobamos que contra todo pronóstico nadie nos había quitado el Jamón Ibérico que llevábamos en una de las maletas facturadas. Ibamos con intención de coger un Shuttle, un minubus que puedes coger en el aeropuerto y te deja en la dirección que quieras, pero tras llamar por teléfono a la persona de contacto que teníamos en 20mission, decidimos coger el Bart (algo así como un Metro que opera en todo Bay Area).

En 30 minutos estábamos en Mission District, el barrio donde se ubica 20mission , y tras caminar unos cuantos bloques llegamos finalmente a nuestro destino. La primera vez que uno entra a 20mission es inevitable asustarse un poco, los pasillos y los baños, pese a ser funcionales, aun están en construcción, el aspecto es casi de casa okupa. Afortunadamente las habitaciones ya han sido reformadas y están en perfecto estado. En cualquier caso sabíamos donde nos metíamos, nuestra idea era alojarnos en un sitio así para poder conocer gente que nos introdujese en la ciudad y, por el momento, podemos decir que hemos acertado al 100%.

Primer contacto con Silicon Valley

A la mañana siguiente salimos de 20mission y nos dirigimos a Valencia Street, una calle cercana llena de cafeterías. Entramos en una de ellas y al momento nos dimos cuenta de que todos los tópicos sobre Silicon Valley eran ciertos: todo el mundo que estaba allí estaba con su café y su MacBook trabajando en algo que parecía muy importante.

Desde entonces hemos vuelto al mismo sitio varias veces, desayunamos y nos quedamos allí trabajando el resto de la mañana. A veces cuesta creer que a los dueños de las cafeterías les salga rentable el negocio con la cantidad de horas que pasa la gente allí trabajando y a menudo tomando un simple café.

Nuestro primer meetup

Uno de los objetivos de nuestro viaje es asistir a todos los meetups que podamos. Para quien no lo sepa un meetup no es más que un evento (casi siempre gratuito) donde se reúne gente para hablar de un tema, y normalmente se organizan a través de Meetup.com. Además de lo interesante de los contenidos es habitual que en el meetup se ofrezca pizza y cerveza gratis, de hecho se podría decir que en Silicon Valley se puede vivir sin gastarse un dollar en comida solo a base de asistir a meetups gratuitos.

Elegir a que meetup asistir es complicado, todos los días hay cosas muy interesantes y frecuentemente es difícil elegir uno u otro. El primero al que decidimos asistir se celebraba en las oficinas de Yelp y versaba sobre Web Components y DART (el lenguaje creador por Google que aspira a remplazar a Javscript). No solo es que los temas fueran interesantes, sino que las dos charlas eran impartidas por dos desarrolladores del equipo de Google Chrome . Así que allí estábamos, en unas oficinas de lujo en el centro de San Francisco (equipada con su futbolín, mesa de ping pong, y mesa de billar), cenando pizza y escuchando de primera mano a los responsables de los próximos grandes avances en el desarrollo web, todo gratis y por si fuera poco con camisetas de regalo. En ese momento nos dimos cuenta que vivir en San Francisco es jugar en otra liga .

Por cierto, Web Components y DART van a dar mucho que hablar en los próximos meses. Google está apostando muy fuerte por ambas tecnologías.

Visita a Noise Bridge

Una de las noches salimos a cenar con algunos vecinos de 20mission, y tras la cena uno de ellos nos dijo que se iba a un Noise Bridge, un "hacker space" que estaba a solo dos manzanas de donde estábamos. No supo explicarnos muy bien que era Noise Bridge pero nos insistió en que lo conociéramos por nosotros mismos. No pudo estar más acertado, desde luego Noise Bridge es un lugar extremadamente sorprendente, nunca habíamos visto nada igual. Se trata de un espacio abierto al público, lleno de hardware y gadgets a disposición de cualquiera que quiera ir allí y crear algo con ellos. Además de lo anterior, Noise Bridge, cuenta con un aula de formación, un taller para soldar, una biblioteca de libros técnicos inmejorable y por supuesto WiFI gratuito. Allí nos encontramos con gente de lo más variopinta, desde jovencísimos chavales hasta sesudos hackers con aspecto de Richard Stallman, incluso gente que por el aspecto podría parecer homeless. Nos sentamos allí e intentamos trabajar durante unas horas tratando de asimilar lo que estábamos viendo.


Nuestra primera semana allí culminó con el Hackathon al que asistimos (y donde logramos ganar uno de los premios), pero eso os lo contamos en el próximo post, stay tunned!